Señor Dios, tú eres mi auxilio y el único apoyo de mi vida; te ofrezco de corazón un sacrificio y te daré gracias, Señor, porque eres bueno.
Oremos:
Vivan amando como Cristo
Lectura de la carta del apóstol según Pablo a los Efesios
Hermanos: Sean buenos y comprensivos y perdónense unos a otros, como Dios los perdonó por medio de Cristo. Sean imitadores de Dios como hijos queridos; vivan amando como Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros como ofrenda y víctima de fragancia agradable a Dios.
Sal 1, 1-2.3.4 y 6
Dichoso quien confía en el Señor.
Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se entretiene en el camino de los pecadores, ni se sienta con los arrogantes, sino que pone su alegría en la ley del Señor, meditándola día y noche.
Es como un árbol plantado junto al río: da fruto a su tiempo y sus hojas no se marchitan; todo lo que hace le sale bien.
No sucede los mismo con los malvados, pues son como paja que se lleva el viento; porque el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los malvados lleva a la perdición.
Aleluya, aleluya.
¿No era bueno desatar a esta hija de Abrahán de esa atadura, aún en día de sábado?
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
Gloria a ti, Señor.
Un sábado estaba Jesús enseñando en una sinagoga, y había allí una mujer, que llevaba dieciocho años enferma por causa de un espíritu malo; estaba encorvada y no podía enderezarse. Al verla, Jesús la llamó y le dijo:
Dios nuestro, que con la muerte de tu Hijo llevaste a término y perfección los sacrificios de la antigua alianza; acepta y bendice estos dones, como aceptaste y bendijiste los de Abel, para que lo que cada uno te ofrece sea de provecho para la salvación de todos.
Restauración universal en Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Para perpetuar su amor el Señor nos ha dejado el memorial de sus prodigios, y ha dado a sus amigos el signo de un banquete que les recuerde para siempre su alianza.Antífona de Entrada
Oración Colecta
Míranos, Señor, con amor y multiplica en nosotros los dones de tu gracia; para que, llenos de fe, esperanza y caridad, permanezcamos siempre fieles en el cumplimiento de tus mandatos. Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.Primera Lectura
4, 32; 5, 1-8
Que entre ustedes, como conviene a verdaderos cristianos, no se hable de fornicación,
inmoralidad o codicia; ni siquiera de indecencias, ni de conversaciones tontas o chistes groseros que no están bien. En lugar de eso den gracias a Dios. Tengan bien entendido que ningún lujurioso, inmoral o codicioso, que es lo mismo que decir idólatra, participará en el Reino de Cristo y de Dios.
Que nadie los engañe con vanas razones, pues todas estas cosas encienden la ira de Dios contra los rebeldes. Así pues, no se hagan cómplices de ellos; porque en otro tiempo eran tinieblas, pero ahora son luz en el Señor. Compórtense como hijos de la luz.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.Salmo Responsorial
Dichoso quien confía en el Señor.
Dichoso quien confía en el Señor.
Dichoso quien confía en el Señor.Aclamación antes del Evangelio
Tu Palabra, Señor, es la verdad; santifícanos en la verdad.
Aleluya.Evangelio
13, 10-17
"Mujer, quedas libre de tu enfermedad".
Le impuso las manos y, al instante, se enderezó y se puso a alabar a Dios. El jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús sanaba en sábado, dijo a la gente:
"Hay seis días en que se puede trabajar; vengan esos días a que los curen, y no los sábados".
Entonces el Señor dijo:
"¡Hipócritas!: ¿No desata cada uno de ustedes su buey o su burro del pesebre en sábado para llevarlo a beber? Y a esta hija de Abrahán, a la que Satanás tuvo atada dieciocho años, ¿no convenía soltarla de su atadura en sábado?"
A estas palabras, sus enemigos quedaron avergonzados, y toda la gente se alegraba de los milagros que hacía.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.Oración sobre las Ofrendas
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.Prefacio
A quien hiciste fundamento de todo y de cuya plenitud quisiste que participáramos todos. Siendo él de condición divina, se despojó de su rango, y por su sangre derramada en la cruz, puso en paz todas las cosas; y así, constituido Señor del universo, es fuente de salvación eterna para cuantos creen en él.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
[Misa]Antífona de la Comunión